“¡YA ES PRIMAVERA EN VERMISLAB! Y en todo el hemisferio norte…”

¡Cómo pasa el tiempo! Hace poco disfrutábamos de la Navidad y del placer de un chocolate calentito al llegar a casa y ya estamos a mediados de la primavera… las flores, los pajaritos, los días largos y luminosos, el olor a tierra mojada cuando llega un chaparrón que limpia el aire de  polen… son muchas las alegrías que nos aporta esta estación, que llega puntualmente todos los años en el mes de marzo, para los que vivimos en el hemisferio Norte, o en el de septiembre para los del Sur.

Aunque no todas las primaveras son iguales, a veces más calurosas, en otras nieva, muchas lluvias o pocas… su llegada oficial tiene un motivo astronómico y por tanto ocurre siempre por las mismas fechas. Esto ocurre cuando, en su movimiento aparente anual, el Sol cruza el ecuador celeste pasando del hemisferio celeste sur al hemisferio celeste norte. En este año 2017 esto ha ocurrido el 20 de marzo hacia las 11:30 de la mañana (hora oficial española). Pero veamos qué significa esto…

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Fuente: Blog de Bernardo Pombo

Todos sabemos qué es el ecuador, esa línea imaginaria que corta a la Tierra en los dos hemisferios Norte y Sur. Bien, imaginemos un plano que corta a la Tierra por el ecuador y lo prolongamos hacia el cielo, pues cortaremos nuestra esfera celeste también en dos mitades: el hemisferio celeste Norte y el hemisferio celeste Sur, separados por la línea llamada ecuador celeste. Eso quiere decir que tendremos estrellas en constelaciones del hemisferio Norte (celeste), por ejemplo la constelación de la Osa Mayor, y otras del Sur como la de Sagitario.

Recordemos también que la Tierra gira alrededor del Sol en su movimiento anual. Pero, desde nuestro punto de vista, es el Sol el que parece avanzar poco a poco por una línea a la que llamamos eclíptica.

Por eso, llega un día en que cruza el ecuador celeste pasando del Sur al Norte dando lugar al comienzo de la primavera. Cuando dentro de seis meses le toque volver al hemisferio Sur, daremos la bienvenida al otoño. Estos momentos son los conocidos como Equinoccios, días en que la noche y el día duran lo mismo. Curiosamente, si estuviésemos justo en el polo norte, este día amanecería, por fin, después de no ver el Sol durante seis meses y nos esperaría un día larguísimo de nada más y nada menos que otros seis meses.

Fuente: Wikipedia

A medida que avanza la primavera vemos como el día le va ganando horas a la noche y cómo el Sol sube cada día más en el cielo, dándonos la luz y el calor propios de estas estaciones y que producen cada año el despertar de la naturaleza y una explosión de vida.

Vale, de día flores y pajaritos y … ¿por la noche qué?

De día no se ven las estrellas, claro, ya lo sabemos, porque el Sol brilla tanto que no nos deja verlas (bueno, en realidad si no tuviésemos atmósfera si que se verían, pero eso es otro tema, de momento vamos a lo fácil).

Por las noches, sí que se ven pero ¿son siempre las mismas?

Pues no, durante el invierno, la constelación más espectacular es sin duda la de Orión, pero, a medida que la primavera avanza, cada vez será más difícil verla, ya que cada día el Sol sale más temprano y además los días son más largos. Aunque siempre podemos contar con otras constelaciones como la Osa Mayor y Menor o Casiopea, tendremos que esperar a que la noche avance para ver, las también espectaculares, Escorpio o Sagitario que, sin embargo, lucen espléndidas en las noches de verano.

Las constelaciones, y las estrellas que las forman, siempre ocupan el mismo lugar en las mismas fechas, pero no ocurre lo mismo con los planetas. Precisamente el término planeta deriva del griego y significa “errante”, es decir que va de un lado a otro.  Si no nos crees, te retamos a que lo compruebes tu mismo, Mercurio, Venus, Saturno y Júpiter que se conocen desde la antigüedad se pueden ver a simple vista, intenta encontrarlos y ya nos contarás 😛

¿Podremos observar algún planeta durante la primavera?

Pues sí. Después de tener durante todo el invierno a Venus luciendo muy brillante al atardecer, podemos verlo ahora en todo su esplendor pero en el cielo matutino. Si eres de los que madruga, lo podrás ver hacia el Este antes de salir del Sol, cada día un poco más alto. Marte y Mercurio no se podrán ver porque se ponen al atardecer, Saturno se verá estupendamente pero en las horas centrales de la noche… (buff ¡qué sueño!), así que vamos a prestar atención a Júpiter, que nunca defrauda.

Es esta época Júpiter se puede ver casi a cualquier hora de la noche. Cuando anochezca ya habrá salido y se verá hacia el Este y se pondrá por el Oeste ya de madrugada.

Hemos hablado ya de Orión, Escorpio y otras constelaciones, pero… ¿Qué es una constelación?

Pues es una parte del cielo que contiene un grupo de estrellas que tradicionalmente se han relacionado con una figura, como un oso, un ave o una corona. Se ha dividido el cielo en 88 constelaciones, muchas de ellas tienen un origen muy antiguo y conservan su nombre tradicional, abundan los personajes mitológicos como Orión, Andrómeda o Cefeo.

En realidad, las estrellas de una misma constelación no tienen por qué tener ninguna relación entre ellas, sólo nos parecen cercanas por efecto de la perspectiva, de la misma manera que en la foto de un paisaje podemos tener un árbol al lado de una montaña estando en realidad muy alejados. Pero conocerlas y saber identificarlas es muy útil para orientarnos en el cielo nocturno y saber situar las estrellas, nebulosas o planetas, por eso casi siempre es lo primero que nos enseñan cuando vamos a una observación astronómica.

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Fuente: Stellarium

Todos los planetas del sistema solar, incluido el nuestro, giran alrededor del Sol más o menos en el mismo plano. Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, todos avanzan por una línea “ancha” que no es otra que la eclíptica.  Por ello los veremos avanzar sobre el fondo de las estrellas “fijas” por las constelaciones del zodíaco, este avance se verá más lento cuanto más lejano sea el planeta.

Tendremos a Júpiter en la constelación de Virgo durante meses. Si no sabemos cómo es esta constelación no pasa nada, pues aparte de la Luna y de la estrella Sirio – que en estas fechas sólo se ve un ratito al anochecer- es el objeto más brillante del cielo nocturno.

Fuente: Comicdiary

Búscalo hacia el Este cuando ya esté bastante oscuro, lo verás brillar de una forma especial, pues la luz de los planetas no “tiembla” como sí ocurre con la de las estrellas (a no ser que aún esté muy cercano al horizonte). ¿Tienes dudas? pues coge los prismáticos, escapa de las

farolas y luces todo lo que puedas, apoya los codos sobre algo firme, y apunta con ellos. Si ves una estrella “gorda” y otras chiquitinas alrededor, y al día siguiente están colocadas de diferente manera, puedes estar seguro, estás viendo al planeta Júpiter y sus satélites mayores (los llamados satélites Galileanos). Una bonita visión tan sólo con unos prismáticos, aunque si tienes un telescopio pues mucho mejor. De esta forma, Júpiter ya no va a parecer una estrella, sino una bolita blanca y verás más claramente los satélites.

Fuente: wikimedia

Eso sí, no esperes a verlo como en las fotos de las revistas, con sus bandas de colores, la gran mancha roja, los volcanes de Ío… eso es cosa de grandes telescopios e imágenes de misiones espaciales! Aún así… es tan lindo! 🙂

La primavera es una buena estación para animarse a ver el cielo nocturno, ya no hace tanto frío (aunque el abrigo sigue siendo buena idea) y además no hay que esperar a muy tarde para que sea noche de todo. Así que ya sabes… busca un lugar oscuro, desempolva los prismáticos y a cazar estrellas y planetas!

Autora: Carmen Castro