Cuando escribimos el post sobre astronomía para dummies hablamos de la posibilidad de utilizar un telescopio para visualizar las estrellas, planetas e incluso galaxias. Así pues, un telescopio es un instrumento que nos permite ver algo que se encuentra a mucha distancia de nosotros, con un mayor grado de detalle que si lo observásemos solamente con nuestros ojos. Lo que nos permite es tener una imagen más agrandada de aquello que observamos.

Su historia está vinculada a diversos descubrimientos ópticos y físicos sin saber realmente quién fue el primer inventor pero Galileo Galilei (quien, entre otras cosas, fue astrónomo, ingeniero, ​​matemático y físico), recibió noticias sobre este nuevo aparato y se decidió a diseñar y construir uno él mismo. Así fue como en el año 1609 dio a conocer el primer telescopio astronómico registrado.

¿Qué podemos hacer con un telescopio?

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Definiciones hay muchas, pero en ninguna de ellas te dice realmente todo lo que puedes hacer al tener un telescopio en casa. Por ejemplo, Galileo descubrió que la apariencia de los planetas varía según cómo se observan. El ojo humano está muy limitado en este sentido y puede llegar a confundir lo que ve solo mirando al cielo sin más, es por esto que a Galileo le parecía que Venus era mucho mayor que Júpiter. Con la ayuda del telescopio podemos apreciar que esto no es así, por lo que nos permite observar con mayor fidelidad la realidad.

Además, como ya hemos comentado en otras ocasiones, tener un telescopio es una buena manera de potenciar la curiosidad por ese gran desconocido que es el Universo. La astronomía es apasionante y una buena manera de descubrir la ciencia es observando el cielo. Si tenemos un telescopio podemos desarrollar más el interés por este ámbito, sin embargo debemos tener cuidado al comprar o regalar uno cuando la persona que lo va a recibir es un principiante, ya que usar un telescopio puede resultar muy complicado. Los que son muy baratos suelen ser endebles y tener una mala óptica, con lo cual realmente no aportan mucho. Por su parte, los más caros son voluminosos y complejos en su uso, con lo cual puede ocurrir que se quede dentro de la caja o que sea un trasto que termina siendo un perchero.

¿Qué telescopio compro?

Los telescopios que se venden para niños son realmente un juguete y sinceramente es un mal producto si lo que queremos es observar el universo. Si bien. podemos encontrar algunos telescopios sobre 50-70 euros donde la inversión no es muy grande y  al menos nos permitirá observar la luna y los planetas con una calidad aceptable.

Podemos encontrar otras opciones en torno a los 100-200 euros, son los telescopios refractores o reflectores con trípode, con una calidad óptica muy buena, mecánicamente no son muy buenos pero son aceptables, aunque debemos tener paciencia para conseguir ajustarlo y conseguir buenos enfoques.  

Tenemos otro tipo de telescopio que se apoya directamente sobre el suelo sin trípode, es barato, fácil de usar y muy resistente. Son ideales como primer telescopio. Hablamos ya de un precio sobre 300 euros y nos permitirán ver muchísimas cosas. Además, su gran apertura nos permitirá observar no solo la luna y los planetas sino también estrellas, cúmulos, nebulosas e incluso galaxias.

Evidentemente si nos compramos un telescopio con ánimo de estudiar el universo debemos asesorarnos bien y acompañarlo de un libro explicativo que nos ayude a interpretar qué vemos cuando miramos por su objetivo, como por ejemplo el Atlas de las Estrellas.

Siguiendo alguna de estas sugerencias conseguiremos comprar un producto concreto para alguien concreto y estaremos seguros de que el dinero estará bien invertido. 🙂 ¡Que veáis muchas estrellas!