Sin querer, en ocasiones jugamos al teléfono roto con los conocimientos científicos. ¿Quién no ha oído alguna vez eso de que no hay que despertar nunca a un sonámbulo o que la vitamina C previene resfriados? Muchos de estos mitos son distorsiones de hechos científicos que, debido en parte al desconocimiento y la complejidad del tema, y en parte al boca a boca o al “artículo a artículo”, se van transformando hasta cambiar completamente el mensaje. Estos mitos científicos pueden parecer inofensivos pero en algunos casos pueden tener graves consecuencias. Los neuromitos son creencias erróneas sin fundamento de cómo funciona el cerebro y afectan a cómo debería ser la práctica educativa. Estos neuromitos provocan que se sigan líneas de aprendizaje que en realidad son poco eficaces. Por eso, en este post vamos a intentar desmontar algunos de los neuromitos que afectan a la educación de nuestros niños y niñas. 

 

  • Hemisferio cerebral predominante ¿Eres creativo o racional? Seguro que habéis leído alguna vez un artículo con ese título donde se explica que las personas con el lado derecho del cerebro predominante son más creativas mientras que las personas con el lado izquierdo como predominante son más racionales. Este mito fue creándose a partir de la localización de funciones específicas en distintas partes del cerebro. Pero, si bien es verdad que existen funciones lateralizadas, el cerebro funciona como un todo y la información fluye entre ambos hemisferios. Este neuromito puede llevar a terribles consecuencias en el ámbito educativo, provocando por ejemplo que alguien etiquetado como “racional” se niegue a realizar actividades etiquetadas como “creativas” porque cree que nunca será bueno en eso. 

 

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  • Usamos solo un 10% de nuestro cerebro. Este es uno de los neuromitos más extendidos ya que es bastante reconfortante pensar que tenemos mucho más potencial por desarrollar. Se encuentra tan arraigado que incluso ha propiciado la venta de productos para aumentar el rendimiento cerebral. Sin embargo, no hay ningún estudio científico que demuestre tal cosa. El cerebro, en líneas generales, ha ido aumentando su tamaño a lo largo de la historia evolutiva y además es el órgano que consume más energía en relación a su tamaño. Por eso, tendría poco sentido evolutivo invertir tanto en un órgano del cual solo aprovechamos el 10%. Además, gracias a las nuevas técnicas de visualización cerebral se ha demostrado que incluso cuando dormimos todas las partes del cerebro presentan algún nivel de actividad.
  • Los primeros años son los únicos importantes para el aprendizaje. No se puede negar que que los primeros años son decisivos para el aprendizaje, pero nuestro desarrollo cerebral no termina al cumplir los 12 años o al acabar la enseñanza formal. La neuroplasticidad de nuestro cerebro nos da la capacidad de aprender en cualquier etapa de de la vida. Este neuromito está ligado al de que “las neuronas no se regeneran”, también falso. Como podéis imaginar este neuromito es de los más peligrosos, puesto que puede llevarnos a pensar que aprender cosas nuevas es imposible al cumplir cierta edad y llegar al punto en el que no queramos ni intentarlo ¡Pero a todas las edades se puede aprender algo nuevo! 

 

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  • Estilos de aprendizaje. Últimamente está muy extendida la idea del aprendizaje según distintos estilos, por ejemplo visual, auditivo o kinestésico. Es tal la creencia que muchos/as docentes realizan sus programaciones pensando en las preferencias de cada estudiante. Es decir, que si un niño prefiere el estilo auditivo, se adaptará toda la programación para ser impartida únicamente en este estilo. Es verdad que cada persona interacciona de manera distinta con el entorno y puede que uno se encuentre más interesado en los estímulos visuales o auditivos, pero eso no influye en el aprendizaje. Lo cierto es que debe enseñarse utilizando diversas estrategias con todos los/as estudiantes, ya que el aprendizaje mejora con una estimulación de todos los sentidos

Estos son solo algunos de los neuromitos más extendidos y que tenemos que intentar erradicar. Es muy importante ser críticos con la nueva información y con la que llevamos tiempo difundiendo sin saber a ciencia cierta (y nunca mejor dicho) si es correcta.

 

Bibliografía:
Friedrich G. y  Preiss G. (2018). Neurodidáctica. Cuadernos Mente & Cerebro, 20, 12-19
Ulrich Herrmann (2018). Bases cerebrales del aprendizaje. Mente & Cerebro, 20, 20-25
Helmut Witch (2012). Anatomía del cerebelo. Mente & Cerebro, 1, 51-25