Vivimos en un momento histórico donde cada vez se descubren más enfermedades gracias a los avances de la ciencia y la medicina. Esto resulta totalmente efectivo para una detección precoz, un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado. Sin embargo, es en este contexto donde se tiene que tener especial cuidado en el ámbito de la infancia y la adolescencia, puesto que realizar diagnósticos equivocados puede llevar a generar grandes problemas en la vida de nuestros/as hijos/as. Un ejemplo claro es el concepto de TDH versus multitarea.

¿Qué es la multitarea?

Empezamos hablando de la multitarea como un factor que podríamos afirmar tranquilamente que se encuentra en la vida de muchas personas y edades diferentes, pudiendo variar mucho según cómo te tomes la vida, el tipo de trabajo que tengas o el lugar donde vivas.

Es un concepto que tradicionalmente se utilizaba solo en el ámbito de la informática, haciendo referencia a la capacidad que tiene un ordenador de realizar varios procesos a la vez, es decir, que puedas enviar un email, mientras escuchas música y a su vez estás eliminando un montón de fotos de una carpeta antigua de tus documentos.

Actualmente esto resulta muy ejemplificador para hablar del concepto de multitarea en los/as niños/as, en un mundo donde los estímulos son constantes en todas las esferas  y cada vez se exige más inmediatez en consumirlos. Un/a chico/a puede estar escribiéndose por WhatsApp con su amigo/a, buscando información en internet para hacer un trabajo del colegio y a su vez estar en una partida de un videojuego online chateando con otros/as jugadores/as.

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Fuente: MED-EL

Esta situación que a simple vista puede parecer tan normal, es quizá contraproducente para nuestros hijos si la examinamos con mayor determinación. Hay estudios que afirman que la multitarea también puede tener un impacto negativo en el aprendizaje. Mayer y Moreno (2003) en su investigación demuestran que los seres humanos tenemos una capacidad finita de procesos cognitivos y que estos pueden ser sobrecargados, una vez ocurre esto no se puede producir un procesamiento y un aprendizaje más profundo.

Otro interesante estudio realizado por Sanbonmatsu (2013) ha revelado que las personas que realizan varias actividades al mismo tiempo “son menos capaces de bloquear las distracciones y concentrarse en una tarea específica y única”, y también ha relacionado la impulsividad y la necesidad de buscar sensaciones con la propensión a realizar acciones simultáneas.

Problemática con el diagnóstico del TDH

Es en este panorama en el que podemos entender que nuestros/as hijos/as pueden verse envueltos en procesos de multitarea ya sea por la cantidad de estímulos constantes a los que están expuestos o por otro lado debido a rasgos comunes en los/as niños/as como la impulsividad, produciéndose así una situación de vulnerabilidad. En esta línea podemos confundir la multitarea con el diagnóstico del TDH, como ya veníamos diciendo al principio del post con el crecimiento de las investigaciones médicas. El TDH ha sido una enfermedad que se ha venido diagnosticando a muchos niños y niñas en los últimos años.

Según Abad, Ruiz, Moreno, Herrero y Suay (2013) el TDH es un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, donde los individuos presentan alteraciones tanto en sus mecanismos de atención como en sus procesos de control inhibitorio (impulsividad e hiperactividad), que tienen diferentes efectos en sus logros académicos, socioemocionales y de comportamiento.

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Fuente: Lifeder

Entonces bien, si las personas que tienen TDH presentan estas características ¿pueden ser perfiles propensos a ser multitarea? O bien según el contexto que hemos presentado sobre la multitarea, ¿pueden ser muchas personas sanas, que por verse sometidas a esos procesos se les diagnostique TDH?

Ante este dilema existen individuos como el psicólogo Knobel Freud que afirma que el TDH no existe y que no es ningún trastorno sino una invención de nuestra estructura social.

Esta afirmación puede encender la llama en la comunidad científica, pero a su vez podría alertar a las comunidades educativas y psicológicas de la imperiosa situación que estamos viviendo. Es cierto que no podemos tener una respuesta definitiva ante esta situación, pero sí es necesaria la concienciación sobre la misma y el estudio de cada caso de forma particular para elaborar un buen diagnóstico.

 

Bibliografía
  • Abad, L., Ruiz R., Moreno, F., Herrero,  R. y Suay, E. (2013). Intervención psicopedagógica en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad, 57(1), 193-203. doi:10.33588/rn.57S01.2013290
  • Junco, R. y Cotten, S. (2011). Perceived academic effects of instant messaging use, 56(2), 370-378. doi:10.1016/j.compedu.2010.08.020
  • Sanbonmatsu, D., Strayer, D., Medeiros, N. y Watson, J., (2013). Who Multi-Tasks and Why? Multi-Tasking Ability, Perceived Multi-Tasking Ability, Impulsivity, and Sensation seeking, 8(1), 1-8. doi:10.1371/journal.pone.0054402