Finalizó el verano y llegó la hora de volver a la rutina del cole, pero no desesperes, pues existen nuevas metodologías derivadas de la revolución tecnológica que pueden hacer de la vuelta al cole algo diferente y divertido.

Hoy hablaremos de la Flipped Classroom o “clase invertida”, una forma de acabar con la estructura tradicional del aula para convertirla en un entorno de aprendizaje activo, colaboración, creatividad y pensamiento crítico.

Estamos acostumbrados a que la parte pasiva del aprendizaje (lectura y visualización de contenidos) se lleve a cabo en el aula, mientras la parte activa (desarrollo de actividades) se realiza en los hogares, donde muchas veces los/las niños/as no tienen el apoyo necesario para ser guiados en su aprendizaje. Lo que pretende la Flipped Classroom es invertir estas tareas para que el alumnado lleve a cabo la parte activa de su aprendizaje en el aula, donde cuenta con el apoyo de los/as docentes y en casa la parte más pasiva.

Las “clases invertidas” pueden estructurarse de diversas formas. A continuación se presentara una de ellas, en la cual el/la docente fuera del aula tiene un rol central, realizando las siguientes actividades (Margulieux, Majerich y Mccracken, 2013):

  • Seleccionar o producir el material digital. Internet pone a disposición del/de la docente innumerables sitios web de las que obtener contenido digital como Youtube, Vimeo, etc. O ya relacionado con contenido estrictamente educativo, Khan Academy, Ted-Ed, etc. Además, también proporciona herramientas para que el docente elabore su propio contenido.
  • Producir las actividades para asegurar el visionado/lectura y diagnosticar la comprensión del material a través de la realización de cuestionarios. Existen una serie de herramientas que facilitan este trabajo como Google Forms o plataformas educativas como Edpuzzle.
  • Distribuir el material digital. Mediante el correo electrónico o más apropiado aún, utilizando un campus virtual.

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Por el contrario, dentro del aula, los estudiantes son los protagonistas de su propio proceso de aprendizaje y el docente ejerce el papel de guía. La dinámica de la clase se podría estructurar de la siguiente manera (Olaizola, 2014):

  • Introducción. El/la docente presenta los contenidos elaborados y distribuidos, los cuáles fueron trabajados por los/las estudiantes en sus casas.
  • Resolver dudas y puesta en común.
  • Actividades en el aula. Considerada la etapa central de la “clase invertida” donde los estudiantes profundizarán en la comprensión de los contenidos a través de actividades en el aula basadas en el aprendizaje activo y colaborativo, potenciándose la corrección entre iguales.
  • Cierre. El/la docente lleva a cabo la puesta en común de las actividades y da por concluido el trabajo con ese contenido para dar paso al siguiente.

No se debe olvidar que hay que tener en cuenta las posibles desventajas y desafíos a los que este tipo de metodología se debe enfrentar, desarrolladas por (Olaizola, 2014):

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  • El entorno físico y cantidad de estudiantes. Este tipo de estructura precisa de aulas más parecidas a lo que sería una escuela taller y un número reducido de alumnos para conseguir mejores resultados.
  • El acceso a los materiales. No se puede afirmar que todos/as los/as estudiantes tendrán acceso a la red, y este tipo de metodología precisa de una equipación tecnológica básica (Hamdan, Mcknight, Mcknight y Arfstrom, 2013).
  • Contenidos y niveles. Es importante llevar a cabo un análisis para conocer si esta metodología es apropiada para los contenidos, el alumnado o el/la propio/a docente.
  • Trabajo docente. Después de explicar cómo se desarrolla una “clase invertida” es evidente que el trabajo a desempeñar por parte del/de la docente es mucho mayor.

Para llevar a cabo esta metodología y que resulte efectiva tenemos que tener en consideración todos los puntos descritos en este post y analizar si realmente tiene sentido, si no puede que el efecto sea el contrario. Supone un esfuerzo que tenemos que ser capaces de asumir para obtener los beneficios de trabajar de esta manera. ¿Te animas a probarla? 😀

 

 

Referencias bibliográficas:
Margulieux, L., Majerich, D. y McCracken, M. (2013). C21U´s Guide to Flipping Your Classroom. Atlanta: Georgia Institute of Thecnology-Center.
Olaizola, A. (2014). La clase invertida: usar las TIC para “dar vuelta la clase. En Actas X Jornadas de Material Didáctico y Experiencias Innovadoras en Educación Superior.   Universidad de Buenos Aires. Recuperado de http://www.academia.edu/8350587/La_clase_invertida_usar_las_TIC_para_dar_vuelta_la_clase_
Hamdan, N., McKnight, P., McKnight, K. y Arfstrom, K. (2013). A Review of Flipped Learning. Arlington: Flipped Learning Network.