Desde el comienzo del proyecto, hemos entendido VermisLAB como un ecosistema donde se tenían que dar la mano la ciencia, el pensamiento de diseño y el mundo maker. El hecho de tener estos tres actores no es casualidad, simplemente surge a partir de la reflexión de que la educación es lo que nos va a permitir vivir en sociedad y avanzar como especie. Para ello necesitamos conocer cómo funciona el medio en el que vivimos, aprender a pensar soluciones para problemas que nos vamos a encontrar en ese medio y hacerlo trabajando en equipo y compartiendo conocimiento. Esto es básicamente lo que llevó al homo sapiens a llegar a nuestros días.

¿Qué es esto del Design Thinking?

Básicamente el Design Thinking es la evolución del pensamiento de diseño, el cual se lleva utilizando desde comienzos del siglo pasado para aportar nuevas soluciones en el ámbito de la ingeniería de producto. El cambio sustancial con respecto a aquella época es que el Design Thinking tiene una perspectiva que va mucho más allá del producto y que se define como una metodología de innovación centrada en las personas para la resolución de problemas complejos.

Si queréis una información más profunda al respecto podéis echarle un ojo a un post que realizamos en su día en el blog de Designthinking.gal hablando sobre la historia del Design Thinking.

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¿Qué aporta el Design Thinking en la educación?

La metodología del Design Thinking nos permite detectar una necesidad o un problema y darle solución a partir de estos 5 pasos: empatizar, definir, idear, prototipar y testear.

Además de un método para buscar soluciones, el Design Thinking está estructurado a partir de unos factores que son claves en el proceso educativo, estos son:

La inteligencia emocional. Aunque es una parte inherente a la metodología, se trabaja especialmente tanto en la primera fase del proceso (empatizar) como en la última (testear). Esto le permite a los/as niños/as tanto entender las emociones de los demás como conocer mejor las suyas propias, algo fundamental en su desarrollo.

La confianza creativa. Para poder crear algo nuevo tenemos que tener confianza en nosotros/as mismos/as. Esta es otra parte inherente a la metodología que se visualiza sobre todo en el paso tres (idear) y que en VermisLAB trabajamos constantemente durante nuestras actividades.

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El trabajo en equipos multidisciplinares. Las soluciones más disruptivas se llevan a cabo por equipos de personas con diferente formación y puntos de vista. Esto introduce más inputs en la ecuación, lo que genera más y mejores soluciones. A esto en VermisLAB le sumamos la diversidad, en nuestras actividades conviven niños/as con características muy diversas y de edades diferentes. Esto, lejos de ser una dificultad, para nosotros es una suerte, ya que esta diversidad en el aula les potencia mucho la inteligencia emocional, la comunicación y el trabajo en equipo. Hay que puntualizar que esto lo podemos llevar a cabo entre otras cosas por la métrica de profesor alumno (1 a 5) con la que trabajamos, de lo contrario no sería posible.

El entorno favorable. Este factor parte de la base de que, si queremos hacer cosas distintas, tenemos que tener un entorno propicio. Los castigos o las broncas las sustituimos por motivaciones y explicaciones, y la distribución clásica del aula por una más flexible y adaptable a los proyectos a realizar.

Pensamiento integrador y global. En el mundo actual es cada vez más importante tener un pensamiento amplio y ser conscientes del lugar que ocupamos en todo el sistema. Este factor ayuda a los/as niños/as a entender que son un miembro más de dicho sistema y que aquello que hacen tiene repercusión en algo más grande. Esto extrapolado al mundo de los proyectos les permite visualizar en objetivo general y tener control sobre cada una de las fases de un proceso.

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La experimentación. Este punto está ligado a la fase cuatro de la metodología (prototipar) y para los/as niños/as es algo fundamental a todos los niveles, desde el desarrollo motriz hasta la visión espacial o la habilidad técnica.

El optimismo. Este factor es el acelerante de la receta, ya que si no se permite a los visionarios soñar quizás nunca podríamos llegar a otros planetas, curar ciertas enfermedades o comunicarnos con gente que está lejos. Por tanto, tenemos que fomentar que los/as niños/as sueñen y generar un clima positivo y divertido en el aula. Esto les llevará a estar más motivados/as, serán más felices y facilitará que cumplan sus sueños.